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Despedida para una ciclovía

Soñada, amada, temida, discutida, defendida y finalmente destruida en autoritario gesto por el mismo municipio que la creó, la ciclovía de Juan B. Justo ha reflejado como pocas obras públicas lo mejor y lo peor de nuestra mendocinidad.

Con la ciclovía de la Avenida Juan B. Justo abríamos una ventana a la Mendoza del futuro, eso es lo que tanto nos entusiasmaba allá por el 2011/2012. En el 2009 creé el Pro Bici y fundamos la ACUM con Diego Vázquez, Investigador del CONICET y Docente Universitario de la UNCuyo, más otros ciclistas urbanos locales, precisamente para cambiar la realidad del ciclismo urbano en Mendoza, que contaba para entonces con cero infraestructura ciclística con criterio de movilidad.

El primer municipio en responder fue Godoy Cruz por iniciativa de Humberto Mingorance. Sabíamos que esa ciclovía iba a ser conflictiva porque íbamos a entrar a competir en espacio público con los peatones, y eso es un claro error de planificación. Igualmente acompañamos el proyecto, había que empezar, y el puente que iban a construir, sumado a la extensión de la misma, eran dos puntos sólidos que tenía la obra para avalarla. La ciclovía fue un éxito, pero los que primero se adueñaron de ese espacio público fueron los peatones como vía recreativa y pista de salud, los ciclistas aparecieron en mayor número con el paso del tiempo. De pasar a manejar nuestras bicis en el tránsito, con el stress y el riesgo a nuestra integridad física que eso genera, pasamos a tener que pedir permiso recurrentemente para avanzar en nuestro propio espacio: una ciclovía.

El Viti fue más allá y es quien de entrada en un claro gesto puso a las ciclovías donde tienen que estar: en la calle junto al resto del transporte. Una política de la bicicleta que no va a la par de una de desincentivo del automóvil privado, el gran depredador de las calles, es una ilusión, sirve para hacer marketing político, para que las bicicleterías vendan mountain bikes caras y ropita ajustada de ciclista para hacer deporte o hacerte el banana, una de las dos, no nos salva un pepino del caos del tránsito con la contaminación ambiental y los accidentes del transporte motorizado que atentan a diario contra la vida de tantas personas, ni hablar de emisiones de gases de Efecto Invernadero o Cambio Climático…

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Cartel en restaurante de Av. Juan B. Justo colocado en día de bicicleteada autoconvocadada por ciclistas urbanos en apoyo a la ciclovía de Juan B. Justo.

La pionera ciclovía de la Juan B. Justo fue un proyecto que además tuvo un proceso participativo y de consenso ejemplar, como muy pocas veces hemos tenido la oportunidad de acompañar en estos más de siete años de biciactivismo con la ONG. Y fue tal la excelente receptividad por parte de la comunidad biker de Mendoza y de una mayoritaria parte de la ciudadanía, que aceptamos las críticas de los retrógrados de siempre, pues rara vez se logra conformar a todos… -Cuando se hizo la Peatonal Sarmiento pasó lo mismo, decía por entonces Silvana Bragagnini, por entonces Directora de Planificación Urbanística del municipio capitalino, a propósito de ese miedo a los cambios que suele enfrentar toda obra innovadora.

Pero cuando creíamos que esas banderas bárbaras eran cosa del pasado, comenzaron a aparecer focos disidentes dentro del mismo municipio que la había creado; primero fue el por entonces concejal del PRO Gustavo Senetiner, luego el concejal Dugar Chapel de la UCR opositora al oficialismo municipal. Nuevamente defendimos ese espacio, los funcionarios del municipio nos acompañaron. Hasta que apareció sorpresivamente el propio Rodolfo Suarez con los mismos argumentos de los concejales opositores, sumados ahora a la encuesta a los vecinos de la avenida, cuyos resultados con una mayoría claramente volcada a favor de mantener la ciclovía fueron ocultados por el municipio, para mentir y tergiversar los mismos el Intendente frente a los medios masivos de comunicación, hecho de suma gravedad institucional.

La ciclovía está siendo destruida por estos días. El municipio de la Ciudad de Mendoza con el Intendente Suarez a la cabeza, ocultaron información que es pública (lo que confirma que esta solo se hace verdaderamente pública cuando apoya a ciertos intereses), mintieron, y terminan destruyendo una obra consensuada y apoyada por una voluntad popular.

La ciclovía de Juan B. Justo muere atravesada por el pecado de ser maravillosamente extraordinaria en medio de una sociedad pacata y conservadora. En Mendoza, con una capital con síndrome de ciudad-pueblo, la rareza usualmente se condena.

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Ciclovía en Sevilla, la ciudad española pro bici por excelencia con más de 160 km de ciclovías.

Construimos una ciclovía en el medio de una ancha avenida al igual que en varias otras ciudades del mundo, era la opción más sensata para no quitar los espacios de estacionamiento a los costados, sabíamos que se iban a quejar por eso, nos anticipamos, sucedió.

Y cómo habrá sido de insegura esta ciclovía en el medio de la calle, que el número de ciclistas accidentados en estos cuatro años que la estuvimos usando es: cero. Todos los que usaron hasta el hartazgo este argumento lo hicieron en base a la proyección de su propio miedo, que al fin y al cabo es lo que representa la inseguridad, no en antecedente alguno. ¿Qué nos muestra este sector de la sociedad que reacciona de esta perturbadora manera ante algo que nunca sucede?

71GEHtILebL.SL720“Las argentinas y los argentinos de este principio de siglo estamos hechos de miedo. No se trata sólo de que lo sintamos o que nos aceche, sino que el miedo ha llegado a ser nuestra esencia constitutiva. Se ha adueñado de nuestras fibras más íntimas y condiciona, sin que nos demos cuenta, nuestros pensamientos, decisiones y acciones.”, escribía Pacho O’Donnell, gran analista de la sociedad argentina, en su notable libro “La sociedad de los miedos”.

Construimos una ciclovía en el medio de una ancha avenida al igual que en varias otras ciudades del mundo, era la opción más sensata para no quitar los espacios de estacionamiento a los costados, sabíamos que se iban a quejar por eso, nos anticipamos, sucedió.

Y cómo habrá sido de insegura esta ciclovía en el medio de la calle, que el número de ciclistas accidentados en estos cuatro años que la estuvimos usando es: cero. Todos los que usaron hasta el hartazgo este argumento lo hicieron en base a la proyección de su propio miedo, que al fin y al cabo es lo que representa la inseguridad, no en antecedente alguno. ¿Qué nos muestra este sector de la sociedad que reacciona de esta perturbadora manera ante algo que nunca sucede?

“Las argentinas y los argentinos de este principio de siglo estamos hechos de miedo. No se trata sólo de que lo sintamos o que nos aceche, sino que el miedo ha llegado a ser nuestra esencia constitutiva. Se ha adueñado de nuestras fibras más íntimas y condiciona, sin que nos demos cuenta, nuestros pensamientos, decisiones y acciones.”, escribía Pacho O’Donnell, gran analista de la sociedad argentina, en su notable libro “La sociedad de los miedos”.

A la ciclovía de Juan B. Justo se la lleva la autocracia; la tiranía del automóvil, como tituló elocuentemente la filósofa Roxana Kreimer a su sobresaliente ensayo. La redemocratización que logramos de ese espacio público se destruye para que coches, camiones y colectivos puedan circular mejor. Y como será que le importa el ciclismo urbano al municipio que la nueva ciclovía con la pretenden hablar de “traslado” a calle Avellaneda va a demandar siete meses su construcción, y algo que hemos podido comprobar trabajando estos años cerca de los organismos de gobierno locales es que los plazos anunciados de obra se dilatan casi sin excepción postergándose en el tiempo.

Mientras tanto, seguiremos nosotros pedaleando ese pedazo verde en medio de la avenida con nostalgia de lo que fue. La ciclovía de Juan B. Justo encarnó por estos años esa tensión entre la Mendoza que quiere crecer y aprender de sus errores, mirando lo bueno que está pasando en el mundo, la vanguardia, la innovación sustentable, contra ese otro sector de la sociedad que no para de mirarse el ombligo, los conservadores de siempre que critican una ciclovía pero no bajan el culo del auto. Ese ser y no ser tan mendocino, tan… radical.

Retrocedimos años culturalmente con la destrucción de este verdadero hito del ciclismo urbano de Mendoza. Será que en esta ciudad estamos acostumbrados a que los hitos también se desplazan, está en nuestro ADN cultural, como si correr nuestro epicentro fundacional 15 cuadras (por causa del miedo) nos iba a salvar de un nuevo terremoto en esta tierra de tonadas que a veces se sacude sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico.
Adiós ciclovía de Juan B. Justo, fuiste una senda de color en medio de un camino gris, demasiado para esta sociedad. Te vamos a extrañar. Mucho.

Fuentes citadas y consultadas:

Publicado originalmente en Diario MDZ Online

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