La Reina de España

Fernando Trueba y La Reina de España, en busca del esplendor perdido

El cine que produjo España en los ’90 casi que no se volvió a ver, la inesperada secuela de “La niña de tus ojos” retrotrae al auge de aquellos años cuando el cine español brillaba en el mundo.

Corrían los ’90 y uno encontraba en el cine español una puerta abierta al séptimo arte. Ese cine estaba más cercano a los libros que leía. Me daba cuenta por entonces que en Hollywood no estaba, se veía poco. Fernando Trueba ganaba el Oscar a Mejor Película Extranjera en 1992 con “Belle Epoque”, y uno veía fascinado esas mujeres en la pantalla; Penélope Cruz, Marivel Verdú, Ariadna Gil…

Y de Trueba pasaba uno a Almodovar, aunque sin conectar demasiado con las sórdidas tragicómicas historias del manchego y sus emocionalmente torturados personajes homosexuales, para conocer luego al Maestro Carlos Saura, el más grande de todos junto con Luis Buñuel, y su recordada ¡Ay Carmela! en la piel de Carmen Maura.
A mi padre, que era un emocionado, le encantaban esas historias. Somos Burgos, de allá vienen nuestros abuelos. Gimenez es mi apellido materno. Las raíces culturales que tenemos los argentinos vienen en buena medida de España, está en los apellidos y la sangre de tantos de nosotros. Negar esto por el peso de la conquista y el yugo del colonialismo, es sencillamente estúpido.

la_nina_de_tus_ojos-601608111-largeEn 1998 Trueba volvía a sorprender al mundo con “La Niña de tus Ojos” y todos nos enamorábamos de Macarena Granada, personaje consagratorio para Penélope Cruz, el bello rostro del cine español desde entonces, junto a un notable elenco; Antonio Resines, Jorge Sanz, Rosa María Sardá, Santiago Segura.

Un año más tarde Almodovar se refinaba con “Todo sobre mi madre” para que el mundo volviera a posar sus ojos sobre el cine español a partir de un nuevo premio Oscar. Con menos éxito pero aclamado por la crítica, ese año José Luis Cuerda estrenaba “La lengua de las mariposas”, otro encantador filme. Y Carlos Saura a su vez legaba al mundo una los más deslumbrantes filmes sobre pintura con su magistral “Goya en Burdeos”. 1999 cerraba una década de la hostia para la industria fílmica de España, que junto a las consagraciones de estos experimentados directores, aparecía inclusive una generación de renovadores realizadores con historias personalísimas: Alejandro Amenábar (Abre los ojos), Alex de la Iglesia (El día de la bestia) o Julio Medem (Los amantes del círculo polar).

Esos fueron los/mis Años Dorados del Cine Español, desconozco como los llamó la crítica de su país. Recién nos estábamos conectando a Internet por entonces, todo eso lo vimos en VHS alquilados en videoclubes o salas de cine arte.

Y no se volvió a ver. Los 2000 fueron errantes para el cine español. Carlos Saura profundizó su inmersión en la música, venía de “Tango” y filmó “Fados” y “Flamenco, Flamenco”. A Trueba también le picó el bicho y sacó “Calle 54”, su documental de jazz latino. Todas obras de alto vuelo musical y cinematográfico, pero se extrañaron las historias de estos grandes…

Almodovar repitió en el 2002 el éxito con “Hable con ella”, muy en la línea de su anterior y consagratoria película. “La mala eduación” aburrió, se empezó a repetir demasiado, dejé de verlo. Trueba recién volvió a deslumbrar cerrando la década en 2009 con su notable “El baile de la victoria” en asociación con el escritor chileno Antonio Skármeta, de breve pasaje por la película.

Con la crisis de Europa del 2008, España tambalea y estalla tres años más tarde con la crisis de los Indignados. Se sabe, cuando la plata flaquea lo primero que caga es la cultura. Poco para rescatar esos años, Amenábar se fue a Hollywood (Los Otros), y el director español de moda por entonces fue Álex de la Iglesia, con unas historias originales, entretenidas, sí, pero muy por debajo de los cineastas mencionados, y cometiendo en ese ego inflado de ser “el director de moda”, el peor de los pecados para un artista: repetirse a sí mismo (síndrome almodovoriano).
Y el cine refleja la realidad, Javier Bardem es el nuevo rostro del cine español y descolla en películas que reflejan un país con el ánimo por el piso, cada vez más argentino y fragmentado, en dramones como “Los Lunes al sol” (cercana al cine social de Ken Loach), o ese particular manifiesto pro eutanasia de Amenábar llamado “Mar adentro”.

La Reina de España posterPor eso cuando Fernando Trueba anuncia La Reina de España, secuela con el mismísimo elenco de La Niña de tus Ojos, la expectativa fue, para quienes vivimos ese apogeo del cine español en los ’90, enorme. ¡Y Trueba lo hizo de nuevo! Penélope Cruz tiene acá uno de los mejores papeles que se le hayan visto, más deslumbrantemente hermosa que nunca. La Reina de España es gigante, a la altura de la obra final del Maestro Robert Altman “A Prairie Home Companion”, o la más reciente “Hail, Caesar!” de los Cohen, con ese homenaje grandilocuente al cine de los 50, su garbo e imponentes escenarios. La Reina de España es una historia accesible que puedes ver con tu madre o tu abuelo y disfrutar la magia del cine, por algo los insoportables snobs del cine intelectualoide la han ignorado, pues acá no hay lugar para el enrosque.

No se si vuelve ese cine español, ese esplendor. Pero ya estoy ilusionado con la tercera parte que Penélope Cruz dice que Trueba ya tiene en la cabeza y que quiere filmar dentro de unos años. Por IMDB descubro que Carlos Saura está vivito y filmando a sus 85 años su anunciada “33 días” de estreno este año sobre el momento en que Picasso plasma el Guernica.

Es lo que queda de ese esplendor noventoso del cine español que nos marcó a tantos cinéfilos…

CompartirTweet about this on TwitterShare on TumblrShare on LinkedInShare on Google+Share on Facebook