La lengua del ahorcado - Rubén Valle - Flyer presentación

La lengua del ahorcado

Podría ser una metáfora de los escritores mendocinos, pero no… Es el nuevo libro de Rubén Valle que se publica este Viernes en la Feria del Libro 2019 y sí, es una buena noticia para la literatura local.

Le hace muy bien a la poesía mendocina que Rubén Valle, el poeta más notable del terruño, vuelva a publicar un libro de poemas.

La literatura mendocina no garpa. Somos unos porfiados románticos. Nos leemos entre nosotros, nos compramos los libros, asistimos a nuestras presentaciones, nos damos unos besos para seguir adelante, pese a todo.

Los canales de difusión literaria local se escurren. Aquellos tiempos en los que los diarios publicaban poemas en suplementos culturales se ven distantes, espacios absorbidos por el periodismo show de la civilización del espectáculo.

Los movimientos son fugaces y perecen. Carne Fresca fue lo más singular que dió la poesía local de este siglo, pero duramos poco, cuatro encuentros en dos años donde sacudimos y reconstruimos las bases de la poesía en nuestros albores de Internet, ese fue mi aporte. Años atrás dieron que hablar los Malas Lenguas con el mismo Rubén y Patricia Rodón especialmente, buenos poetas que publicaron por entonces buenos libros, de eso simple y fundamentalmente se trata esto.

Está pobre la poesía de Mendoza. Publicar está más caro que nunca, y los libros luego hay que venderlos para recuperar al menos (parte de) la inversión realizada. Las librerías locales los esquivan, hoy más que nunca abocadas a vender los best sellers que llegan con bombo mediático nacional y/o internacional. En este sentido cobra dimensión la Librería Pública Gildo D’Accurzio llevada adelante por la actual Secretaría de Cultura de Mendoza con puros libros de autores locales a la venta, al igual que la librería ambulante de la poetisa Sandra Flores Ruminot, Payana. Que lindo que se pusiera de moda regalar libros de autores mendocinos, ah?


La poesía mendocina resiste en el under. Es lo que hay. Recitales de poesía siguen habiendo, aunque no funcionen demasiado, lo dije como hace unos 17 años atrás… Fanzines, folletos, blogs y algún sitio web por ahí con poemas que logran al menos sacar la poesía de la computadora, el cuaderno, y acercarla al encuentro humano, completar el ritual de la literatura con la conexión de los escritores con los lectores, la transmisión, en el caso de la poesía, del sentimiento.

Por eso hace justicia poética este nuevo libro de Rubén Valle publicado gracias al esfuerzo de Ediciones Culturales Mendoza. La literatura es fetichista, por más tiempos digitales que sean estos, las letras cobran vida especialmente con ese objeto preciado que es el libro. Y el negro lleva con este ocho libros de poesía, además de dos de narrativa publicados en formato electrónico.

A las letras mendocinas le cuestan encontrar referentes contemporáneos. Liliana Bodoc nació en Santa Fé y murió en la provincia vecina de San Luis donde vivía. Buenos escritores en Mendoza sin duda hay, pero a la buena letra de algunos le hace falta obra. Libros y más libros. Una buena pregunta a hacer(se) es: ¿Qué diferencia a un escritor profesional de uno no profesional, aquella desusada y hoy no políticamente correcta palabra “amateur”? Porque en esta actualidad donde estamos todos conectados a Internet y a las redes sociales, cualquier perejil sale con un poemita en Facebook, alguno más osado hasta se abre una página allì, y de la noche a la mañana, el Sr. o la Sra. Escritora.

Otras artes consagran el profesionalismo desde una perspectiva capitalista donde profesional es aquél que logra vivir de su obra. En una Mendoza donde todos los escritores, sin excepción, trabajamos en lo que podemos para ganarnos el pan, y la dicha de escribir a nuestras anchas se nos hace un lujo entre caro y bastante caro por momentos, qué carajo nos queda?

Escribir y publicar los mejores libros que podamos. Como sea. No hay otra.