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Más allá del miedo, la libertad de andar en bici

Este artículo debate las restricciones a las bicis en la nueva Ley de Seguridad Vial de Mendoza. Nos ofrece una mirada profunda sobre el ciclismo urbano y su valor ambiental, social y cultural.

El ciclismo urbano es el uso de la bicicleta como medio de transporte para distancias de alrededor de 7 kms. No se trata de solo andar en bici, es una cultura floreciente a lo largo y a lo ancho del orbe. Ser un ciclista urbano significa primariamente moverte pedaleando para tus desplazamientos cotidianos, de ahí la distinción que naturalmente se hace entre estos, y los simples usuarios de la bicicleta que la utilizan con cierta frecuencia como transporte, recreación o para alguna práctica deportiva. Un ciclista urbano es también un ciudadano preocupado por la infraestructura ciclística: panorama que se completa con ciclovías, espacios de estacionamiento para bicis e intermodalidad con el transporte público para recorrer mayores distancias.

Hay toda una transformación del espacio público que propone una alternativa de movilidad sustentable a los coches que se apoderaron de las calles, históricamente espacios de encuentro e interacción social, meros pasajes de tránsito en este culto a la velocidad posmoderno del auto como objeto de seducción, el Dr. Jekyll a la luz del Sol, y un Mr. Hyde a la sombra de contaminación ambiental y sonora, lo que conlleva una degradación del ecosistema urbano (responsabilidad que pocos automovilistas asumen), y lo que es aún más monstruoso: los accidentes de tránsito que atentan directamente contra la vida de las personas.

Por eso es de entender la preocupación del Gobierno de Mendoza con la Ley de Seguridad Vial. Llegará el momento en que las publicidades de coches sean prohibidas, o al menos tengan una advertencia tal como “conducir a altas velocidades puede poner en riesgo tu vida”. Roxana Kreimer lo advierte en su ensayo “La Tiranía del Automóvil”; se venden coches que mecánicamente exceden los límites permitidos de velocidad. Y las campañas de propaganda del gobierno que acuden a la sensibilidad de los conductores de automóviles no logran evitar los frecuentes choques de autos y motos. Ahí aparece la norma para intentar prevenir lo que la concientización sola no logra.

Lo inaudito de esta reforma de la ley de de seguridad vial mendocina, ha sido incluir a la bicicleta con exigencias, controles y multas. La norma establece que toda persona a bordo de una bici debe circular con casco, luz delantera y trasera, con amenaza de multa en caso de incumplimiento por valor de $800, y hasta retención de rodado en caso de no estar en condiciones mecánicas mínimas para su uso.

Entendida y justificable la preocupación del gobierno por los accidentes de tránsito del transporte motorizado, aclaración insoslayable, el error de la normativa está en trasladar dicha inquietud a la noble y apacible bicicleta. Y esto sucede por la falta de idoneidad profesional de sus autores; la Ley de Seguridad Vial ha sido elaborada por abogados, sin consulta ni diálogo alguno con profesionales especializados en movilidad y ciclismo urbano. Por eso, se aborda a la bicicleta con esa misma concepción del transporte motorizado imponiendo medidas similares. En ninguna parte del mundo, entiéndase, se exige lo que se está exigiendo actualmente en Mendoza.

Mikael Colville-Andersen, el cerebro del colectivo danés de diseño urbano pro bici Copenhagenize, habla directamente de “la cultura del miedo” con esta paranoia del uso de casco en ciclismo urbano en su genial y recomendable charla TEDx sobre el tema. Citando en esta al filósofo noruego Lars Fr. H. Svendsen dice “El miedo se convirtió en el sentimiento que controla a la gente”.

Pero por más casco que decidas o no decidas llevar en tu cabeza a la hora de trasladarte en bici, lo cual debería ser una simple decisión y no una obligación que coarta derechos y libertades personales, lo importante es sacar los miedos de tu cabeza y abrazar con amor y conciencia plena la libertad que te brinda la bicicleta.

Personalmente llevo 20 años recorriendo el Gran Mendoza arriba de mi bici para mis desplazamientos cotidianos. ¿Sabés cuantos accidentes tuve en estos años? 0. Y no, no soy la excepción, soy la regla. Y sí, toda regla tiene su excepción, pero puedo dar fe de que es mucho, mucho mayor la percepción (miedo) que se tiene sobre el transporte motorizado a la hora de andar en bici, que los accidentes reales.

Y la libertad de la bicicleta es algo que debemos defender como un valor sagrado. Por nosotros mismos, por quien tiene la posibilidad de elegir y especialmente por quien no la tiene y encuentra en la bici una opción económica de transporte, por las generaciones que vienen en camino. Vos tranquilo, estamos hablando en nombre de la ciencia en base a un consenso mundial que debemos respetar con humildad. La Ley de Seguridad Vial para la bicicleta en Mendoza no cuenta con aval profesional ni licencia social, por eso hemos solicitado su derogación, acompañanos con tu firma.

Publicado originalmente en la sección Estar Mejor del Diario MDZ Online.

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