SUPER MARIO BROS EN LA SORBONA

Super Mario Bros en la La Sorbona

Hay artistas que marcan una época. Nadie más que él en Mendoza ha sabido interpretar artísticamente la revolución digital en esta era colaborativa de la información con sus creaciones 3D, animaciones y realidades virtuales. Bienvenidos al caos creativo de Alex Dogrush.

La infancia de Alejandro Rodriguez junto a Papá Silo, Mamá Ana y su hermano Federico es ejemplo de lo importante que es la estimulación a temprana edad en un contexto de aprendizaje y experimentación. Ese viaje de descubrimiento que hablábamos hace tiempo con Carl Honoré acerca de la experiencia de padres e hijos.

“Siempre agarramos muy rápido las compus. Tengo computadora desde los seis años en mi casa. Nunca paré con eso. Soy un nativo digital desde antes de Internet. Más arcaico. Cuando tuvimos hepatitis con el Fede mi vieja nos compró un manual de 3D Studio que nos leía y traducía al español, y nos enseñó a usar el 3D Studio así. Y de repente estábamos haciendo animaciones 3D, renders y giladas, y éramos unos wachines mocosos de Séptimo, Quinto grado.”

“Además nosotros siempre fuimos muy gregarios, nuestro estilo de vida era estar siempre con amigotes, instalados en casa con las computadoras, jugando, aprendiendo, haciendo producciones. Porque no era sólo jugar a un jueguito, nos encantaba esa búsqueda. Mi viejo era muy autodidacta, le aprendimos esa onda de que si vos querías hacerla la hacías, mi viejo hacía robots. Hacía muchas cosas con química también, nos enseño como hacer explosivos, muy clara la tenía con química, hacía fuegos artificiales raros que se activaban con agua. Son las cosas que hace mi papá. Hace robots, ¿tu papá no hace robots? Que raro. (risas) ¿Tu mamá no te enseñó a hacer 3D? A mi si. Estamos como muy movidos por eso. Te digo, si vos crecés en la normalidad de que tu papá hace robots, cuando vos te hacés un robot no te parece la gran cosa. No creo que sea algo interesante. Cuando estás así inmerso en un ámbito enrarecido, tu percepción del mundo se vuelve muy enrarecida. No estás acostumbrado a ver las cosas con parámetros normales. Tenés que convivir mucho con el mundo para darte cuenta de que no era normal.”

Ya desde su adolescencia Alex se gana el respeto y admiración de los demás con sus primeras  creaciones. Su primera obra junto a su hermano, llama la atención del mundo. Así empieza.

“Lo primero que hicimos así como gran producción fue escribir un juego de rol. Recibimos una oferta de editarlo en España. No pasó pero estuvimos a punto de editarlo. Hicimos todo nuestro libro de rol con el Aldus Photostyler, el abuelo del Photoshop, con imágenes photoshopeadas. Era muy impresionante la reacción de cualquier persona que veía eso, porque no era normal la edición digital. ”

“En el CUC fui Hechicero (vicepresidente del centro de estudiantes) en un momento e hice la escenografía de ese año. ¡Me re copó! Me llevaba la motosierra en la mochila (risas). Hicimos una pirámide azteca de 8 mts de alto. Me marcó mucho esa instancia. Luego empecé a estudiar pintura con Orlando Pardo. Mi querido maestro. Y me metí a estudiar arquitectura.”

Muchos conocimos a Alex unos diez años atrás con las fiestas de Perla Marina, pero fue mucho más que las fiestas que dejaron su estela en el auge de la escena electrónica de Mendoza, el proyecto fue como conectar ese caos creativo y colaborativo con el mundo a través de la web.

“Era la idea de generar una -agencia de control mundial-, así era el slogan. En verdad fue como una intentona de generar este ámbito de amigos – comunidad creativa. Armamos esta especie de portfolio high tech, el diseño de la web lo hicimos principalmente yo y Jorge Manzitti, el programador con quien hice miles de experimentos locos. Luego fuimos integrando cosas de todos los chicos que se sumaron al proyecto (Catar Sys, Dj Uter, Centero, Loga Sound, Salomé Vorfas, etc), hicimos un player de música, players de video, galerías de imágenes… Cuando tuvimos lista la web, hicimos el lanzamiento con la primer fiesta de la perla. Entonces nos enfocamos un poquito en eso, creamos el ciclo Drum and Bass Army, muy recordado por los más viejitos de las juventudes de esa época (risas). Después me expandí yo personalmente a ámbitos laborales mucho mayores, ahí me di cuenta todo el efecto que causó en su momento. Teníamos un foro muy divertido de nerds que se llamaba Geek Nation, y entraban nerds de Nueva York, de varios lugares, se compartía ahí vanguardia, a full. Aparte era como normal, hay unos nerds que postean cosas, bueno, pongamosle una sección. ¡Alto foro de nerds!”

“Después hice mi tesis que fue una cosa medio épica. Hice un campo militar, una base militar para fuerzas de paz de MERCOSUR, que después se convirtió en UNASUR. Un poco la onda era resignificar la realidad que existe con respecto a las fuerzas armadas en la Argentina. Culturalmente es un tema super áspero y peludo, con connotaciones de todo tipo. Siendo hijo de un pacifista declarado, ponerme a estudiar ese tema era como remover los tabúes. Y fue un poco esa búsqueda, fue super interesante, aprendí una bocha, leí muchísimo de El Arte de la Guerra, de la historia de los ejércitos, de como funcionan los seres humanos dentro del universo marcial, que es un tema sociológico y antropológico re loco, que en general la gente de izquierda y los intelectuales ni se sientan un ratito a pensar, como funciona un ejército. La tesis la vinieron a ver los pibes de TRImarchi, fueron a verla 250 personas. Militares fueron, fue gente del gobierno, arquitectos chilenos importantes, pasaron cosas con la tesis rara que hice. La presentación era con dos cascos de realidad virtual, con lentes para proyecciones IMAX, 3D, esteroscopía, sistema de tracking… Hice una aplicación de realidad virtual con un videojuego. Fue un show high tech al palo.”

Al otro día de presentar su literalmente hablando espectacular tesis, Alex idea una nueva evolución para la realidad virtual, le saca el casco y le pone una pantalla para llevarla a espacios públicos. Dos años le lleva armar un prototipo que resulta premiado en Innovar 2008 y lo llevan a Alemania a presentarlo junto a la Presidencia de la Nación. Su presente lo encuentra abocado a sus imponentes video mappings como el que presentara acá en la inauguración del Espacio Cultural Julio Le Parc o la Fiesta Nacional de la Vendimia del 2013. Junto a Ailaviu, Vj compañero de aventuras visuales tech, desarrollan actualmente la sincro de eventos gigantescos como los que se hacen en la Casa Rosada combinando todo el despliegue tecnológico con criterio de unidad, la experiencia sensorial de la tecnología como un todo. En el medio lo han llamado a trabajar desde los Estados Unidos, Inglaterra, Chile, Uruguay y México.

Hablando con él recaigo en la idea que pensaba al leer las notas o videos que hablan de su trabajo. El tipo no da la idea de estar trabajando. Aunque vive en ese mundo. Dogrush es el nombre de su empresa, devenido en alter ego.

“Trabajo todo el tiempo. Es medio feo como concepto. Intento disociarme un poco de esa idea. Estoy haciendo un proyecto. Lo que me pasa que es medio heavy es que nunca paro. Siempre estoy entre una cosa y otra, y si llego a estar libre me invento una nueva. No puedo parar. No me puedo aburrir. A veces lo hago como a consciencia, no hago nada, me voy a quedar mirando el techo, no voy a jugar un jueguito en el celular. Voy a pensar. Y lo hago. Me di cuenta lo heavy que es este mundo de comunicaciones y distracciones que está haciendo que la gente no se detenga un ratito a pensar. Pienso en el auto, me encanta ir manejando y pensando. Pero cada vez ese tiempo que uno tenía de pensar en el bondi se va achicando, te distraes con música, te distraes con jueguitos, te distraes con Facebook, te distraes con WhatsApp… Estás achicando el porcentaje de tiempo que tenés para pensar. Las personas no se bancan en su soledad. Entonces para poder crear, para poder tomar buenas decisiones, que la creación de alguna manera es eso… El arte es como una especie de especialización en tomar decisiones en cuanto a estética, en cuanto a método, en cuanto a mecanismos, estrategias, modos de abordar cosas. Intento focalizarme a consciencia en esa problemática. Que decisiones vas tomando, como vas viviéndola. Y haciendo lo mejor que puedas, lo que más te guste hacer. Muchísima gente está viviendo como si la vida fuera un sueño, pues las decisiones se van tomando casi solas. Vamos para adelante sin el freno temporal que te involucra quedarte quieto, callado, solo, en soledad pensando, eso te da perspectiva temporal, y la cotidianidad te lo arrebata.”

Captura de pantalla 2013-05-28 a la(s) 14.46.00

Dogrush representa el cinismo existencial de la generación de millenials que nacimos en las postrimerías del milenio pasado para dar origen a uno nuevo adaptándonos más rápido a los grandes cambios que nadie. La posmodernidad lo atraviesa en esa búsqueda de la vanguardia tecnológica, ese estado de experimentación permanente. ¿Pura parafernalia visual?

“Cómo show lo que hacemos es muy lindo, fenomenológicamente y existencialmente es show. No es más que Michael Jackson, no es más que Shakira, no es más que la Mona Jiménez. Es un show. Y ahí cuestiono. Es mi cuestionamiento normal. Me dedico a estudiar tecnología y a estudiar utopías. El mundo nos pone en ese ámbito pedestre. Y nos toca cuestionarlo, aunque cuestionemos lo que hacemos. Nos toca. En el caos me define el cuestionamiento, que es un cuestionamiento a mi mismo desde la cotidianeidad hasta los alcances lejanos.¿Qué hago, qué les dejo a mis hijos, qué les dejo a mis nietos? Les puedo dejar una actitud que yo la absorbí de mi papá, la actitud de investigar por tu cuenta y llegar hasta donde más te gusta, hasta donde te divierte, hasta donde te hace feliz, con poca huella de carbono (risas). Me encantaría que mi actividad fuera más trascendente, eso es como mi carencia. Y mi intención es que ciertas cualidades del humano de la compasión y del hecho de compartir, del hecho de no poner un filtro en el compartir se masifiquen, porque en el hecho de compartir sin filtro, estamos generando un mundo más humano.”

“Soy un espíritu crítico de mi época donde todo es criticable. Soy una ensalada mal hecha muy difícil de sostener filosóficamente. Si estás cuestionando todo, ¿entonces en qué creés? Y que se yo… ¡No creo en nada! (risas). Soy muy básico en un punto. He leído mucha filosofía y no puedo hablar en términos de filosofía, me enriedo, me parece como absurdo. Soy posmo. Soy Super Mario Bros adentro de La Sorbona, entendés? Una tontería. Tengo mucha dificultad para definir al mundo. Sin embargo, tengo mucha facilidad para criticarlo. Creo que en esa crítica socrática también hay un nivel de verdad. No se si Sócrates esclareció alguna verdad, más bien se paró en un lugar que criticaba y cuestionaba. Eso me sale, me sale de las venas. Hoy te juro que le creo mucho más a uno de stand up que a un filósofo.”

Ed. Alt. en Los Andes

Fotografía de cabecera por Salomé Vorfas

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