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Sustentabilidad de las relaciones humanas

En este siglo XXI la obsolescencia programada no afecta solo a la mayoría de los productos que se fabrican, también los vínculos humanos que se generan parecieran tener una duración limitada

Años atrás un meme daba vuelta por la web con la imagen de una pareja de ancianos a la cual alguien les preguntaba como habían hecho para durar 65 años juntos: “Nacimos en un tiempo en que si algo se rompía, se arreglaba, no se tiraba a la basura”. Hoy vivimos ese tiempo, las relaciones a menudo ya no se arreglan, se descartan. En el eterno oscilamiento pendular de la humanidad, pasamos de los rígidos vínculos de nuestros abuelos al extremos de estos amores líquidos de hoy, como los bautizara el sociólogo polaco Zygmunt Bauman al inicio de este siglo/milenio.

“No te conviene arreglarlo, te va a salir más caro, buscate uno nuevo”, escuchamos todos al menos una vez entre la sorpresa y la decepción cuando quisimos arreglar ese smartphone, la computadora o un electrodoméstico. Arreglar un vínculo humano deteriorado, al menos en voluntad de intentarlo (que no es poca cosa para los tiempos que vivimos) también es “caro”; hace falta tiempo, esfuerzo, hay que tragarse algunos sapos, meterse el orgullo en el culo para ser por ahí esa de las dos partes que cede y se flexibiliza cuando las cosas se ponen tensas, poner esa otra mejilla buscando ante la luz ese ángulo donde no fuimos heridos… Otros corajudos buscan ayuda inclusive en la psicología, bajando el stress de las emociones con inteligencia emocional, admitiendo con humildad (el mejor antídoto contra el orgullo) que a veces solos no podemos enmendar las cosas y necesitamos una mano.

club-de-reparadoresCon tanto plástico y basura tecnológica contaminante ante la cual nuestra vida humana se queda chiquita, con basurales que no resisten tanto descuido, se debaten alternativas posibles para no terminar como el pobre robotito de WALL•E: Francia busca penalizar a las empresas que fabriquen productos en base a criterios de obsolescencia programada, la firma holandesa “Fairphone” desarrolla teléfonos inteligentes en base a criterios de recambio de componentes que extienden su vida útil, en Buenos Aires existe el “Club de Reparadores” que actualmente va por su 16° edición y tiene más de 11.000 seguidores en su página de facebook con ese gran logro en medio de una cultura insostenible de “compre, tire y vuelva a comprar”, de por el contrario: reparar, enseñar y compartir.

Entonces, si las relaciones humanas parecieran en nuestra contemporaneidad imitar a los objetos, ¿llegará ese momento que nos cansemos de tanto descarte y saquemos el pegamento del perdón para los corazones rotos? ¿La resiliencia orgullosamente sana de eso rearmado o por que no intervenido con dedicación artesanal para darle una nueva vida a esos objetos que… personas, digo, elegimos seguir amando con el paso indeleble del tiempo?

Ojalá que sí. -No todo tiene arreglo, a veces es mejor dejar ir, dirá alguien con una razón que a veces hay que admitir por más que duela. Pero eso solo podemos saberlo hasta después de haberlo intentado. No antes.

Ilustraciones de header vía Freepik remixadas por el autor.

Cartel vía Facebook Club de Reparadores

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