VECINDARIOS VERDES Y SOLIDARIOS

Vecindarios verdes y solidarios

La separación de los residuos cobra mayor dimensión en Mendoza. Vecinos autoorganizados en colaboración con los recuperadores urbanos, campañas municipales y empresariales incentivan a la ciudadanía a reciclar.

Barrio Los Solares

Movilizados por Diego Vázquez, investigador del CONICET, docente de Ecología en la UNC y miembro fundador de la acum (asociación de ciclistas urbanos de mendoza), los vecinos del joven barrio Los Solares separan los residuos secos en un contenedor que solicitaran al municipio capitalino. La idea es educar a los niños del lugar y a grandes también, porque como decía el gran naturalista argentino Juan Carlos Chebez en una conferencia en Mendoza hace unos años atrás: “No podemos esperar 20, 30 años a que estos niños de hoy sean grandes. La educación ambiental tiene que ser para todos”. El cambio es hoy.  Por eso los vecinos de este barrio a los pies del Pedemonte han establecido convenio con la cooperativa de recuperadores urbanos “Los Triunfadores” organizados gracias a la Fundación CO.LO.BA, quienes pasan a buscar esos residuos una vez por semana en el camión recolector que les facilita el municipio de Godoy Cruz para hacer una recolección en mayor volumen.

Monoblocks junto al Parque Central

Esta zona de Ciudad presenta una de las mayores concentraciones poblacionales de Mendoza. Los cartoneros lo saben, por eso visitan a diario la zona en bicicleta o a pie rescatando lo que pueden de los contenedores para venderlo en los centros de acopio de Las Heras. Alrededor del 90% de lo que desechamos puede ser reutilizado o reciclado, el problema es que al tirarlo todo junto buena parte de esto pierde utilidad. Por eso la separación en origen es fundamental para aprovechar a pleno el material residual. Con todo esto en mente conseguí unos tachos en desuso que nos donó Villavicencio para hacer una separación de plásticos, vidrio, papel y cartón en el complejo de monoblocks donde vivo. Los contenedores a su vez fueron intervenidos por dos de los artistas del grupo Panamá Club, Dötz y Elías que estamparon su arte entusiasmados también por la iniciativa. Mientras se va corriendo la bola entre los vecinos y los contenedores se van llenando, tomamos contacto con los recuperadores urbanos quienes se encargan de la recolección, solicitándoles además colaborar con la higiene urbana del lugar a la hora de manipular el residuo no separado de los contenedores municipales.

Pero eso no es todo, nuestro próximo objetivo es la construcción de una compostera comunitaria para la transformación del residuo orgánico en un “compost” para fertilizar naturalmente las plantas de los espacios verdes del complejo. Con esto esperamos reducir al mínimo la basura de la recolección municipal que va a parar a la atiborrada planta de residuos de Las Heras. Todos deberíamos conocer estos lugares adonde va a parar nuestra basura para darnos cuenta de que somos parte del problema.

Iniciativas municipales

Las acciones que llevamos adelante, el trabajo de los recuperadores urbanos fundamentalmente, vienen a tratar de brindar respuestas ante la ausencia de una política en materia de gestión integral de los residuos, cuenta pendiente de la Ciudad de Mendoza.

Aunque en otros municipios de la provincia se están llevando adelante importantes iniciativas que movilizan a la ciudadanía a una separación en origen de los residuos. Las Heras viene implementando desde el pasado año un programa piloto de separación de residuos secos y húmedos en cinco barrios del departamento, y planean también la construcción de una planta de reciclado en convenio con Fundación Avina y la Cooperativa de Recicladores de Mendoza CO.RE.ME. Luján ha estimulado junto a la empresa de Reciclarg el reciclaje de la basura electrónica. General Alvear está llevando adelante el más valioso esfuerzo municipal en pos de una gestión integral de RSU con la ayuda a la conformación de la cooperativa Anulen Suyai y la recolección del residuo orgánico para su compostaje y los inorgánicos para su reciclaje, la colocación inclusive de puntos verdes en plazas departamentales para estos últimos.

Las empresas también hacen su aporte

La otra opción es juntar los residuos reciclables en casa y llevarlos al hipermercado a la hora de hacer las compras, donde es común encontrar puntos verdes para depositarlos. Las compañías apuestan también al reciclaje y la solidaridad como estrategias de marketing y RSE. Verallia con su campaña Reiniciemos el Ciclo apunta al reciclaje de botellas de vidrio con contenedores móviles ubicados en los hiper de Carrefour, Jumbo, Libertad o Vea Chacras, además de instituciones y eventos especiales, lo recaudado es donado para la Fundación del Hospital Humberto Notti. Coca Cola junto a Walmart con su Optimismo que Transforma dispone de contenedores para el depósito de envases PET en los hipermercados de Las Heras, Guaymallén y Chango Mas de Maipú. No en Mendoza pero sí en Córdoba y Buenos Aires la popular firma de gaseosas y refrescos trabaja con cooperativas de recuperadores urbanos, y el plástico reciclado se utiliza para la fabricación de juegos recreativos que han sido donados a 134 escuelas del país. La compañía de envases Tetra Pak trabaja con Jumbo la propuesta Reciclar, nuestra forma de ayudar con centros de recepción de sus envases, además de plásticos, papel y cartón, cuya recaudación se destina a Cáritas Argentina para la compra de cajas de leche para comedores de niños.

Hágalo usted mismo

Como vemos, opciones hay y variadas para empezar a separar o depositar nuestros residuos, la página DondeReciclo.org tiene cargado además varios puntos en Mendoza. Por lo que de cada uno depende. La eficiencia no es algo que se logra de un día para el otro. Lleva tiempo, conocimiento técnico ambiental (algo que a veces se pasa por alto), esfuerzo y constancia en esa búsqueda por reducir esa huella insostenible que generamos con nuestros propios residuos. Y demás está decir que vale el esfuerzo. Cuando una niña del vecindario tiró la primer bolsita en el contenedor de los plásticos celebramos el gesto con mis amigos del Panamá Club, la pequeña que acababa de conocer (paradoja incómoda de estos tiempos posmodernos donde no sabemos a veces quien vive al lado) llamada Gala, vino y me dio un abrazo lleno de gratitud que jamás olvidaré. Ahí terminé de comprender lo que estábamos haciendo.

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