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Reflexiones para la supervivencia

No es la primera vez que pasa en la historia de la humanidad, pero sí en nuestras vidas. La cuarentena del coronavirus tiene al mundo encerrado, paranoico, introspectivo… fatalmente existencialista. Una oportunidad, que no deberíamos dejar pasar.

Llevo días trabajando en un ensayo breve sobre un tema que hace años vengo investigando para una fecha cercana a la cual no llegaré. Sencillamente, mi cabeza está en otro lado. El mundo entero está preocupadísimo por la pandemia de COVID-19, y no… no soy la excepción. Como humanidad, estamos juntos en esto, como nada que hayamos vivido antes en nuestras vidas.

Ya no es el atentado a las Torres Gemelas del 2001 que veíamos por TV, suceso hiper-mediatizado que encendió la alarma de los ataques terroristas en el mundo. No es algo que esté pasando allá en alguna región del planeta. Prácticamente no queda un solo país del orbe que no esté actualmente afectado con al menos algunos casos de esta enfermedad infecciosa registrada. Lo que sucede ahora es la percepción magnificada por la Internet que conecta medios y noticias con personas. BREAKING: Vemos ahora lo que está sucediendo en nuestras computadoras y smartphones. Ignacio López-Goñi, catedrático español de Microbiología, lo dijo elocuentemente en un artículo en The Conversation:

“Lo que sin duda sí hay es una pandemia de miedo. Por primera vez en la historia estamos viviendo una epidemia a tiempo real: todos los medios de comunicación, varias veces al día, todos los días, en todo el planeta, hablan del coronavirus.”

El dolor es el gran humanizador. El coronavirus nos duele en nuestra alma colectiva a los más de siete billones de seres humanos sobre la faz de la tierra. Nadie, sencillamente nadie está exento de contraerlo…

0_dZ-bTR2k7Qb7th4hAños y años diciendo que el mundo está enfermo, llega el 2020 y BOOM… Pandemia global. Como si la Tierra misma se hubiera cansado de nosotros, creando un virus regulatorio, para sacudirse unos buenos miles de humanos como nosotros cuando nos damos cuenta que nos sentamos sobre un lugar lleno de hormigas en aquel soleado día de parque. Ninguna de las alarmas ambientales funcionó antes, ni la de la sobrepoblación mundial (Steven Pinker rebate con argumentos esto en su best seller “En defensa de la Ilustración”), ni la del Cambio Climático con políticas de adaptación y mitigación a menudo limitadas por las políticas económicas.

Hoy para mi desayuno busqué una de las manzanas que compré ayer en mi ordinaria odisea de ir al supermercado por alcohol en gel, barbijo y comida. Solo encontré lo último eligiendo cosas entre el desabastecimiento de productos. Elegí para desayunar esta mañana la manzana más roja de las que compré. Dulcísima, riquísima… El otro día hablaba con mi amigo Thomas a raíz de uno de su mensajes bajón del Domingo al atardecer (momento predilecto de las personas en situación de depresión para suicidarse), que buscara su sabor de la cereza, parafraseando a aquella recordada película iraní Palma de Oro en Cannes 1997.


Las noticias sobre el avance de esta enfermedad respiratoria no son para nada alentadoras. Cierto es que celebramos días atrás cuando China anunció su primer día sin contagios nuevos, sin duda una señal de esperanza para el mundo. Aunque hoy la OMS anuncia que a nivel global la pandemia se está acelerando, y el caso de Italia; país ahora con más muertes a nivel mundial, es de una gravedad extrema.

Frente a este aciago panorama, ninguna de las recomendaciones de prevención como el aislamiento, desinfección, uso de barbijos, etc, parecieran estar estar de más. Aunque se sabe, una enfermedad es la exteriorización de un desequilibrio interno. Todos deberíamos estar ahora buscando nuestro sabor de la cereza, aquello que nos reconecta con la razón de vivir. ¿Qué es verdaderamente importante para vos? No hay adonde ir, la mayor parte de nosotros no podemos excusarnos ahora en que tenemos que trabajar o cumplir con tal o cual responsabilidad.

Siempre fue, es y será así: Para salvar el mundo hay que salver el alma de los hombres. Pero eso es algo que solo tú mismo puedes hacerlo.

¿Viste esta otra película? Se llama “The Shift”(El Cambio). Mirate al menos el primer minutito. ¿Ya la viste? Mirate al menos el primer minutito de vuelta.


Sabiduría es saber más de lo mismo, y fundamentalmente, ponerlo en práctica. Lo que enferma es el ego, es la arrogancia. ¿Puedes imaginar un mundo en el que todos nos despertáramos con esa paz a dar las gracias por tener sencillamente un día más para vivir? Esta realidad llama a la utopía a gritos.

72OWASWVDZEQ7NMMFQCSUOB6OUUna enfermedad viene para revelarte un mensaje que debes comprender. Comprender es sanar, liberar las fuerzas del alma diría mi amigo Néstor Hugo Almagro. ¿Qué viene a decirle el coronavirus a la humanidad? ¿Cual es la partecita que te toca entender a vos?

La vida es un ciclo. El virus está creciendo, se siente poderosísimo, tiene a la humanidad de rodillas. Pero va a alcanzar su apogeo pronto, y al hacerlo declinará. Infectados y muertos irán mermando, más enfermos se recuperarán. Seremos menos para entonces, debemos reconocerlo: a muchos les tocará partir o ver sus seres queridos hacerlo. El coronavirus en algún momento, también morirá. Es la ley de la vida, le toca a un bichito chiquitito, y a huevonazos más grandes como el Homo Chotis (variable aún más imperfecta que el Sapiens, no descubierta todavía por Yuval Noah Harari).

Simplemente no estábamos preparados para esto. Nunca vivimos nada parecido, ni los más viejitos testigos del siglo pasado con todas sus guerras. Pero esto ya ha pasado otras veces en la historia de la humanidad con millones de muertos por plagas y enfermedades que en comparativa muestran a este flagelo actual de muchísimo menor impacto.

Hace años que publicistas y marketineros impusieron mediáticamente el término “viral” y ahora ZAS! Se viralizó literalmente el SARSCoV2 con más de 165.636 muertos en en el mundo. ¿Alguna relación entre estos patrones de pensamiento colectivo y lo que estamos viviendo ahora? Pregunto, como para pensar en ser más conscientes de las palabras que usamos.

Son muchas las personas que le están poniendo onda para que pasemos esta cuarentena entretenidos, tratando de tomar distancia de las noticias desalentadoras que llegan, con el morbo que generan tantas veces, la paranoia en este caso también. Esta pandemia convierte casi a cualquier persona en potencial portador del virus. Vas al supermercado o la farmacia a comprar lo indispensable con el culo fruncido,y te miran como si fueras protagonista de la película “Contagio”. Así hay gente brindando conciertos o delirios standuperos en lives de Instagram o YouTube, recomendaciones de libros o películas para amenizar la cuarentena. Esto está muy bien y sin duda ayuda, pero tanto entretenimiento me recuerda a aquel disco de Roger Waters “Amused to Death” (Entretenido hasta la Muerte). Y una sociedad mundial estupidizada por la cultura del entertainment, mirando tanto hacia afuera con el lente de los medios masivos de comunicación que se repiten hasta el doquier por las redes sociales, es el reflejo de una humanidad dormida.

Esta alarma pasará, y un mundo nuevo y rehumanizado emergerá del caos. Preparaos, mis buenos amigos. Ahora, hay que pasar la tempestad.


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